De Bernabéu a Plaza Mayor
Crónica de un paseo por el corazón de Madrid

Comenzamos el recorrido familiar en el imponente Estadio Santiago Bernabéu, junto al tráfico de la Castellana. Tras una breve mirada a la fachada y los puestos del mercado gourmet, emprendemos el camino hacia el centro, acercándonos al Madrid más cotidiano para los visitantes. A medida que avanzamos por el paseo de Recoletos, los grandes edificios de oficinas dan paso a calles más estrechas, terrazas llenas y el murmullo constante de conversaciones en mil acentos distintos.
Llegamos a la Plaza Mayor atravesando callejuelas que huelen a raciones típicas madrileñas. De pronto, el espacio se abre y aparece el gran rectángulo porticado, con sus fachadas rojizas. En el centro, la estatua de Felipe III observa impasible el ir y venir de turistas, músicos callejeros y camareros que sirven bocadillos de calamares. Contemplamos una vez más, los arcos, los escudos y los detalles de las fachadas, mientras un grupo de viajeros se hace fotos y un pintor intenta atrapar la luz dorada de la tarde en su lienzo.
Desde allí, un corto paseo nos lleva al Mercado de San Miguel, un templo gastronómico donde el olor a jamón ibérico, marisco y dulces artesanos se mezcla en un torbellino irresistible. En su estructura de hierro y cristal, los puestos exhiben tapas coloridas, vinos, vermuts y quesos de todas las regiones de España. Nos abrimos paso entre la multitud, probando unos quesos aquí, una tapa de marisco allá, vasos de cerveza artesana y copas de vino blanco bien fresco para acompañar. El murmullo de las conversaciones, las risas y el tintinear de las copas crean una banda sonora perfecta para despedir el día. Salimos del mercado con la sensación de haber recorrido, en apenas unas horas, varias caras de Madrid: la pasión futbolera, la historia viva de sus plazas y el sabor inconfundible de su cocina.